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Más de sesenta años comprometidos con la calidad

Apostamos por la profesionalidad, el trato personalizado y las continuas innovaciones tecnológicas. Diseño gráfico, impresión digital, impresión Ófset y acabados de todo tipo. Garantizamos un control de calidad exhaustivo para ofrecer la máxima calidad en Impresión Òfset a la vez que también damos protagonismo a la impresión digital con la que conseguimos una gran calidad de impresión con rapidez y comodidad. Hemos sabido mantener lo esencial y modernizarnos con tecnología innovadora para llevar a cabo cada una de sus necesidades.

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Nuestros inicios

Sobre 1955, surgió la necesidad de plasmar gráficamente lo que contenían las bolsas de plástico de los productos o prendas textiles que se fabricaban, mayoritariamente calcetines. Esta necesidad fue muy bien vista por el sr. Antonio Rodríguez, quien, junto con su hermano el sr. Diego Rodríguez, intentaron cubrirla. Instalaron una minerva manual de la marca Drimp. Era una máquina de imprimir tipográfica, la composición se hacía tipo de plomo, letra por letra, espacio por espacio y las imágenes con clichés metálicos sobre una base de madera. Era un sistema de composición muy laborioso, pero el único del momento para llevar a cabo la impresión.

Una empresa textil del pueblo se puso en contacto con nuestra imprenta, a fin de poder imprimir su marca en las bolsas que contenían los calcetines. Fue el primer cliente, con una productividad de unos cientos de bolsas de plástico por día. La competencia estaba muy cerca, y tenían que realizar mejoras en la productividad, por eso se inventaron un sistema de secado de las bolsas, para producir más en menos tiempo. Las bolsas no se podían tocar entre ellas con el fin de no ensuciarse, por tanto, era una producción limitada, pero con el nuevo sistema de secado, cajas de madera que se podían disponer unas sobre otras, de manera autónoma, va hacer que su producción de bolsas de plástico se multiplicara. La producción resultó mayor junto con la facilitación de la recogida de ellas. Se llegaron a producir unas 10.000 bolsas diarias en dos tintas. La producción de las bolsas de plástico duró varios años, hasta que el proceso se modernizó en máquinas rotativas ya escala industrial. Todo evolucionaba y surgían nuevas necesidades. ¡Era la hora de imprimir en papel!

Las mismas máquinas servían de momento, pero necesitabamos poder cortar en masa, de ahí la primera guillotina, una Issa. La composición era igual de laboriosa, con la tipografía de plomo, letra por letra, y línea por línea; además de tinta por tinta. Se había llegado a realizar cuatricromías con este sistema de impresión. ¡Un trabajo!

El trabajo se fue ampliando y la imprenta tenía que cubrir nuevas necesidades de los clientes, eso que se adquirió una nueva máquina de impresión, que a la vez troquelaba, una Barcino. Con esta nueva incorporación la producción se ve beneficiada y aumenta considerablemente, siempre hablando de producciones relacionadas con el textil, que en ese momento, era la primera necesidad de trabajo. Enseguida la Drimp quedó pequeña y tuvieron que reemplazarla por una de mayor tamaño de producción, una Begoña, que entonces ya tenía un sistema de impresión plano de tipografía, por tanto, también se aumentaba la rapidez y facilidad de composición de cada material. ¡Ya se podía imprimir letras y fondos a la vez! Un sistema mucho menos limitado, que supuso un gran avance en el desarrollo de las nuevas piezas tipográficas y/o gráficas del momento.

El negocio se fue adaptando a las necesidades y nuevos clientes que fueron surgiendo, se va ir incorporando nueva maquinaria, la impresión Ófset, ampliaciones de espacio e importantes nuevos cambios en la preimpresión. Primero fue la máquina de escribir con memoria y bola móvil de tipos, después la fotocomposición, hasta llegar a la autoedición WYSIWYG con el programa Pagemaker que permitió montar y ver en pantalla composiciones de texto, gráfico e imágenes, primero en blanco y negro y después en color.